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¿Son los Gestores Administrativos profesionales jurídicos?

En España, como en el resto de Europa, las profesiones jurídicas están reguladas, pero los cambios sociales y la complejidad normativa han difuminado sus fronteras. Tradicionalmente, se ha considerado profesión jurídica aquella que, con formación en Derecho, ejerce ante tribunales colaborando en la defensa de los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, esta visión es limitada, pues deja fuera a profesionales que, sin pasar por la sede judicial, tienen un papel esencial en la protección de esos mismos derechos. Entre ellos, los Gestores Administrativos.

 

Para ejercer como Gestor Administrativo (gA) es necesario contar con titulaciones universitarias en ramas del área de Ciencias Sociales y Jurídicas. El Estatuto Orgánico de la profesión reconoce que el gA se encarga de trámites que “no requieran la aplicación de la técnica jurídica reservada a la abogacía”, pero en la práctica, su labor como asesor y consultor legal es indiscutible, puesto que el campo de actuación es amplio: mercantil, administrativo, civil, financiero, tributario, laboral y Seguridad Social. Esta diversidad exige un profundo conocimiento del derecho y la capacidad de mantenerse actualizado ante los constantes cambios legislativos de cada una de las especialidades mencionadas.

 

El valor de estar en la primera línea de defensa ciudadana

Podríamos decir que el despacho de un gA es como la torre de control para un piloto: coordina, interpreta y aplica la normativa para que el ciudadano o la empresa no se pierda en el tráfico de leyes. Con más de 100.000 normas en España y más de 32.800 en la Unión Europea, que constan en 2023, el papel del GA es clave para navegar con seguridad por este amplio ámbito legislativo.

Su labor está en la primera línea de defensa jurídica, actuando como intermediario entre el cliente, sea particular o empresa, y la Administración Pública, evitando en muchos casos que los asuntos lleguen a tribunales. Esta responsabilidad se sustenta en un régimen de responsabilidad civil, penal y tributaria, lo que podríamos decir que confirma el carácter jurídico de la profesión.

 

La imagen del gA como mero gestor de papeles o como tramitador es obsoleta. Hoy en día un Gestor Administrativo puede:

  • Actuar ante Registros Civiles, de la Propiedad y Mercantiles.
  • Representar ante Hacienda, Seguridad Social o la Dirección General de Tráfico.
  • Preparar y presentar recursos administrativos.
  • Acompañar a ciudadanos y/o empresas en operaciones clave, como la adquisición de vivienda, constitución de sociedades, renovación de permisos de residencia, gestión tributaria (IRPF, IVA…) o compraventa de vehículos.

Todo ello requiere interpretar y aplicar la legislación vigente, revisando jurisprudencia y consultas vinculantes para ofrecer la mejor solución, de tal forma que el cliente cumpla con sus deberes como ciudadano y, por supuesto, también se beneficie gracias a sus derechos marcados por la ley y normativas.

 

Una profesión con ética y base jurídica sólida

La profesión no solo se apoya en conocimientos técnicos, sino también en sólidos principios éticos. Los Colegios Profesionales ejercen un control deontológico que no busca únicamente sancionar, sino generar confianza en el ciudadano y protección a la profesión. Un gA colegiado actúa conforme a un código ético que es garantía de profesionalidad y seguridad para cada uno de sus clientes.

Además, la formación continua es un pilar fundamental. Las leyes cambian, y el gA debe actualizarse constantemente para ofrecer un servicio de calidad, por esto los Colegios Profesionales, como el Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Baleares, ofrecen cursos y herramientas para mantener esta excelencia profesional.

 

Reconocer lo que es: Una profesión versátil y necesaria

A diferencia de otras profesiones jurídicas más especializadas, el Gestor Administrativo maneja prácticamente todas las áreas del derecho que afectan a la vida cotidiana y empresarial de los ciudadanos. Esto le permite ofrecer un asesoramiento integral, desde el inicio de un proyecto hasta su consolidación, siempre en cumplimiento de la normativa vigente.

Incluso, si un gA está licenciado, por ejemplo, en Derecho y colegiado también como abogado, puede ejercer ambas profesiones ampliando aún más la cobertura de su servicio, ya que es una de las profesiones aptas para ejercer la gestoría administrativa en España.

 

El hecho de no intervenir en sede judicial no disminuye la relevancia jurídica del gA. Su labor previa puede ser decisiva para que un ciudadano o empresa resuelva un problema antes de llegar a juicio. Reconocer esta dimensión jurídica es una cuestión de justicia, además de una necesidad para reforzar el Estado de Derecho en lo cotidiano.

 

El Gestor Administrativo es un colaborador necesario de la Administración Pública, un aliado estratégico para empresas y ciudadanos, y un profesional que combina conocimiento, ética y compromiso con una gran resiliencia a lo largo de la historia. En un país donde tanto los métodos burocráticos como la Ley cambia con frecuencia, su figura es un soporte que guía a quienes necesitan cumplir con sus obligaciones legales sin perderse en la complejidad normativa sino haciendo del trámite un proceso ligero y completamente eficaz.

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